domingo, 12 de febrero de 2012

Des-AMOR.

Siempre he soñado con ser un pez, porque dicen que los peces no tienen memoria, y no pueden acordarse de nada, y si no te acuerdas de nada, puedes levantarte cada día y vivirlo todo como si fuera la primera vez, la primera canción, la primera vez que le viste, el primer beso, la primer vez que moriste en hacerle el amor.
Porque hay ciertos momentos momentos mágicos, como cuando esa persona te toca y sientes que te estorba hasta la piel. Que sales de ti, que tu alma pide a gritos salir corriendo. Esa sensación de plenitud infinita al hacer el amor con alguien hasta el punto de sentir que ya no existes. Ese instante en el que podrías morir porque sabes con toda certeza que jamás en la vida volverás sentir nada igual.
Me gusta saber que hay cosas refugiadas contra el olvido, cosas para las que no pasa el tiempo. Como esos mosquitos atrapados en ambar durante millones de años. El mundo sigue adelante, pero ellos se quedan ahí atrapados para siempre. Como las fotos guardadas en una caja de zapatos debajo de la cama, como esos secretos que no puedes contar jamás. El recuerdo, es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.
Hay dos desgracias en la vida de todo ser humano. La primera es no tener a nadie a quien amar con todo el alma; la segunda tenerle.
El universo conspira a favor de los que mueven el mundo, y esos son los que lo paran, ¿Tú quieres mover el mundo? ¿O que te muevan?

domingo, 5 de febrero de 2012

infinito

Que lo que tenemos se hace grande día a día. Desde hace mucho, desde hace poco.. Los besos de los viernes que dicen eso de  “hola te he echado de menos” y las despedidas de los domingos que significan un “no olvides ninguno de estos cinco días que te quiero”. El saber que está ahí siempre, para lo que sea. Que cada noche se me quedará dormido antes de tiempo pero por la mañana me dará esos “buenos días princesa”. El hecho de que salga esa risilla en medio de un beso, y que en bajo me diga que soy lo mejor.
Ese sentimiento, el saber que no sólo puedes ser su amiga. El que un día tenga 24horas y estar pensando en él 30; como si fuera una puñetera obsesión, si, ¿y? Soy feliz, porque es mi obsesión, y estoy completamente segura de que no lo cambiaría por nada en el mundo.