Hoy, mientras escribía en mi diario, una amiga me pregunto que por qué lo hacia, por qué escribir todo aquello que pasa cada día si al fin y al cabo los recuerdos son parte del pasado, cosas que no se recuperan.
Al principio me quedé pensando, incluso creí que tenía razón; pero luego me acordé del motivo. Esos diarios, esas páginas, todos esos días y años de mi vida, quedarían reflejados en varios cuadernos, y quizás dentro de diez años me apetezca recordar a mis amigas del colegio, las fiestas que hicimos o incluso todos aquellos chicos a los que decía que quería tanto y que ése era el de verdad, el definitivo, hasta que me daba cuenta de lo contrario. O quién sabe, igual dentro de un tiempo yo esté a cientos de km y me apetezca recodar a aquellas personas que me hicieron felices durante años.
La verdad, todavía se me ocurre una mejor razón, cuando sea una persona mayor, sé que los conservaré, y a lo mejor mi memoria no está tan bien como ahora, y me apetezca saber como fue mi vida, como cambió, y todo lo que lleva dentro. Porque un diario simplemente son hojas escritas, pero con la cosa más importante que hay en el mundo, la vida de uno mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario